Bullying o acoso escolar, un paradigma todavía por cuidar.

¿Qué entendemos por bullying?

Se refiere al acoso o maltrato físico, verbal o psicológico que se ejerce de manera continuada por una o varias personas que tienen una relación de superioridad con respecto a la persona a la que va dirigida dicha acción, la cual se encuentra en una situación de vulnerabilidad e indefensión.

Puede ocurrir tanto en el colegio, instituto o en las calles. Desde la existencia de la tecnología también puede producirse a través de las redes sociales, considerándose en este caso Ciberbullying.

Señales de que un niño está sufriendo bullying:

  • Baja autoestima y seguridad: el niño no se cree capaz de conseguir nada por sí mismo al igual que no tiene una buena concepción sobre su imagen frente a los demás.
  • Bajo rendimiento escolar: el niño se siente desmotivado y frustrado a consecuencia de la forma en la que se percibe a sí mismo. Además, no es capaz de concentrarse por todo lo que implica el ámbito escolar para él.
  • Dificultad para asistir a clase: el niño puede pasar de ir con normalidad y relativa facilidad a clase a negarse totalmente a asistir, llegando incluso a manifestar síntomas físicos como dolores estomacales o de cabeza.
  • Cambios conductuales: el niño se vuelve irritable, ansioso e irascible ante cualquier pequeña acción que tiene que hacer o que se le impone. A veces se llega incluso a la manifestación de conductas auto-lesivas.
  • En las situaciones sociales con sus iguales, su conducta suele ser callada y sumisa, estando siempre preocupados y alerta ante cualquier señal que pueda perturbar su posición social.
  • Cambios de emoción: el niño que sufre de manera continuada este tipo de situaciones, refleja sentimientos o estados emocionales depresivos, de apatía y de aislamiento a consecuencia de ello.
  • Cambios en las amistades que eligen: el niño deja de tener interés por el aspecto social, no participa en los eventos a los que le invitan, no quiere mantener ni conocer nuevas amistades.

¿Qué hacer si mi hijo sufre bullying?

Las consecuencias del bullying pueden marcar a un niño para toda la vida a pesar de ser inapreciables para el resto. Por ello es importante no exponer a las víctimas a consecuencias mayores.

Si esto ocurre en el colegio, es aconsejable avisar al equipo directivo del centro, el cual activará un protocolo de actuación para estas situaciones. También se puede acudir al servicio del AMPA y, en casos graves, actuar por vía judicial.

Como padres, se recomienda dar credibilidad a los hechos que revela el menor y apoyarlo de manera que se fomente su autoestima y seguridad en sí mismo, así como estilos de comunicación donde se hable de cómo hacerse respetar de manera recíproca, ya que estos son los aspectos sobre los que más influencia tiene este tipo de acoso. Los padres también deben animarles a desarrollar otras relaciones sociales con otros niños, para que aprecien las diferencias entre unos y otros y para que el bullying no les genere fobia social.

Por último, en casos de mayor gravedad, se puede acudir a un profesional de la psicología que les dotará de pautas tanto a los papis como a los hijos, para hacer frente de manera asertiva a este tipo de situaciones.

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