Aprendizaje cooperativo

¿ En qué consiste este tipo de aprendizaje?

Consiste en dividir a los alumnos en grupos pequeños mixtos y heterogéneos. Es decir, los grupos se componen de niños y niñas con características diferentes para que trabajen juntos, ayudándose los unos a los otros.

En este tipo de aprendizaje cada miembro del grupo aporta sus conocimientos y utiliza sus capacidades para trabajar de forma cooperativa con todo el grupo.

La evaluación es grupal, por tanto también son responsables del proceso de evaluación. Tienen la responsabilidad de reflexionar sobre si están consiguiendo o no sus objetivos de forma sincera y respetuosa. Así podrán hacer un plan sobre qué necesitan reajustar par a mejorar.

El objetivo es que los alumnos aprendan gracias a las aportaciones y diferencia del resto de miembros.

¿En qué se diferencia del trabajo en grupos de siempre?

Puede parecer que no hay mucha diferencia con el trabajo en grupos tradicional pero no es así.

En el aprendizaje cooperativo, las relaciones interpersonales que surgen en el grupo son más importantes que en los trabajos grupales.  La forma de relacionarse de los miembros del grupo será decisiva para que alcancen o no las metas propuestas.

Además, mientras que en los trabajos en grupo se busca que los miembros sean similares en habilidad, en el aprendizaje cooperativo ocurre al contrario. Es importante que haya diferencias entre los miembros ya que los alumnos aprenden a través de las habilidades y debilidades de cada uno. Cada aporta  lo que sabe y todos se nutren de ello.

¿Qué beneficios tiene este tipo de aprendizaje?

Los alumnos están más motivados para resolver las tareas porque tienen el apoyo de sus compañeros.

Fomenta la implicación y la iniciativa de los miembros del grupo.

Pueden socializar mientras aprenden. No todas las habilidades importantes son académicas. Gracias a este tipo de aprendizaje también desarrollarán habilidades emocionales, de trabajo en equipo y estrategias para resolver conflictos. Este tipo de aprendizaje promueve las relaciones entre los estudiantes, así como el respeto y compartir responsabilidades.

Aumenta la motivación y la autoestima. Fortalece la habilidad para opinar y participar.

Permite, a través de la discusión grupal de los temas estudiados, que los niños expliquen con sus palabras lo que han entendido, aclarando y corrigiendo los contenidos aprendidos.

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